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LA BELLA OTERO. Ballet Nacional de España
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Viernes, 30 de Junio de 2023  Falta 4 meses y 26 días

FESTIVAL DE DANZA OVIEDO 2023

 

LA BELLA OTERO

 

Ballet Nacional de España

Coreografía: Rubén Olmo
Música: Manuel Busto, Alejandro Cruz, Agustín Diassera, Rarefolk, Diego Losada, Víctor Márquez, Pau Vallet y Enrique Bermúdez.

OVIEDO FILARMONÍA

Manuel Busto, director

 

La Bella Otero puede ser considerado un “ballet operístico” en el sentido amplio de la palabra. Es un espectáculo de gran formato, tanto por el número de bailarines como por el despliegue de vestuario, que recrea rigurosamente el mundo de la Belle Époque Parisien, y también por el desarrollo dramatúrgico de la historia.

 

Cuenta la intensa vida de una de las más famosas e influyentes bailarinas de finales del siglo XIX, Carolina Otero. Una mujer procedente

de una aldea gallega que se inventó a sí misma a partir de un suceso trágico de su infancia. Utilizó a los hombres para ascender en su carrera artística y fue admirada por reyes de toda Europa, pero el único amor en cuyos brazos cayó fue el del juego.

 

La Bella Otero es una reflexión sobre el maltrato, la ambición, el éxito, la incapacidad de amar y la soledad.

 

La coreografía creada por Rubén Olmo utiliza diversos estilos de danza para, a través de su personal forma de bailar, acercar al público lo relatado en cada escena del guión. Esta pieza, estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 7 de julio de 2021, por el Ballet Nacional de España, llega ahora al Festival de Danza Oviedo 2023 con nuestra música

 

 

VENTA DE LOCALIDADES

  • Taquilla del Teatro Campoamor, de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.
  • https://entradas.oviedo.es

Patio de butacas, plateas y entresuelo: 16 €

Principal: 14 €

Anfiteatro y general: 8 €

 

Venta de abonos del 19 de enero de 2023 al 15 de febrero de 2023. Localidades sueltas, a partir del 18 de febrero. 

 

 

 

PARTES

 

Prólogo
Una anciana Carolina Otero invoca los recuerdos de sus tiempos de fama y gloria en un teatro vacío a ritmo de castañuelas. Sones de gaitas la transportan a la Galicia de su infancia y a la joven inocente que fue. Ambas Carolinas bailan juntas en un ritual rítmico que conecta el presente con su pasado.

Romería y llanto

Algunos de los hombres del pueblo descubren a Conainas sobre el cuerpo inerte de Carolina y le persiguen cuando sale huyendo. El cura acoge con ternura a la desvalida y herida joven. Una familia de canasteros aparece al son de sus panderetas y guitarras, llamando la atención de Carolina, que queda prendada del joven Paquito y de la alegría de su familia de faranduleros ambulantes. Cuando el cura intenta forzarla para que lo acompañe, ella se da cuenta de las intenciones ocultas tras sus atenciones y se escapa con la familia de artistas.

 

Canasteros                                                                                                       

La familia de canasteros acoge en su campamento alrededor de la lumbre a la joven Carolina. Las mujeres le enseñan los secretos de sus bailes y ella los utiliza para seducir a su primer amante, Paquito. Aparece un duque en busca de una mujer para pasar la noche y se encapricha de Carolina. A cambio de dinero, Paquito le cede sus favores. Carolina descubre entonces que él también la ha usado y decide que, a partir de entonces, ella será la que utilice a los hombres. Sin fe en el amor, se marcha del brazo del rico duque, transformada en otra mujer.

 

Carmen

El Duque y Carolina Otero acuden al estreno de la ópera Carmen, de Bizet, en el Liceu de Barcelona. Por el escenario desfilan cigarreras, soldados y el trío protagonista, Don José, el Torero y Carmen. Carolina es hechizada por la bella gitana, que maneja a los hombres según sus caprichos. Acaba de descubrir al referente femenino que será su inspiración durante el resto de su vida.

 

Casino de Montecarlo                                                                                          

El Duque lleva a Carolina al gran Casino de Montecarlo, donde se encuentran con el Príncipe Alberto I y su flamante amante, Emilienne D’Alençon. Es la primera vez que Carolina entra en contacto con una cortesana, que le inspira la idea de seguir sus pasos en un glamuroso ascenso hacia la cima de la alta sociedad. Las dos parejas bailan y juegan, compartiendo la complicidad de la seducción y el placer del juego. El azar favorece a Carolina, que gana en la ruleta una gran cantidad de dinero.

Café cantante

El Duque y Carolina visitan un café cantante en Marsella. Coinciden con el cazatalentos norteamericano Ernest Jurgens, que ha acudido al café en busca de una nueva estrella. En el escenario, la famosa bailaora Manuela derrocha su arte acompañada por un cuadro flamenco. Nada más terminar, Carolina se sube al tablao y baila la Canción del aire, de Joaquín Romero Murube. Manuela, molesta con la espontánea que invade su escenario, se enfrenta con ella y se repite la escena antes vista en la ópera entre Carmen y una cigarrera. Jurgens decide intervenir, tal y como Don José lo hace en la fábrica de tabaco, pero en lugar de detener a Carolina, le ofrece un contrato. Ella se siente inmediatamente atraída por este nuevo galán y le hace un tremendo desplante al Duque, como Carmen hizo a Don José. Aunque, en lugar de intentar matarla de una puñalada, como en la ópera, el Duque se suicida de un disparo tras ver cómo Carolina y Jurgens salen cogidos del brazo.

 

Aprendiz de estrella                                                                                           

Jurgens lleva a su joven y prometedora artista ante un famoso maestro de baile que, tras unas pocas clases de estilo y elegancia, la convierte en una perfecta aspirante a estrella. Ambos bailan y cantan juntos La mazurca de los paraguas, canción de la recién estrenada y aclamada zarzuela El año pasado por agua, de Federico Chueca y Joaquín Valverde.

 

Gira mundial                                                                                                          

Carolina inicia una gira por los centros culturales del mundo, desde Nueva York a Londres, Bruselas, Berlín y Moscú. En cada una de estas ciudades, Carolina conoce a un representante de la realeza mundial, que le regala las joyas más preciadas y cotizadas.  Durante este periplo, Jurgens permanece a la sombra como un Pigmalión despechado, tolerando a regañadientes los coqueteos de su protegida. Cuando es abandonado definitivamente por ella, se pega un tiro.

 

S E G U N D A   P A R T E

 

Folie-Bergère                                                                                            

En el mítico cabaré de la Belle Époque parisina, las bailarinas interpretan el famosísimo cancán y actúa la innovadora bailarina Loïe Fuller, conocida por sus etéreas telas. El Maestro Bellini presenta a la estrella del momento: la Bella Otero. En su programa, inspirado en el exotismo del Capricho andaluz, interpreta su número más famoso, la Torera bailando por bulerías. Cierra el espectáculo bailando una zambra con el vestido más caro del mundo, formado por las joyas que le han regalado sus admiradores reales.

 

Reina del casino                                                                                              

Carolina y su troupe son los invitados de honor del Casino de Montecarlo. La glamurosa fiesta se desarrolla entre mesas de ruleta y bailes. Carolina juega y juega, y gana y gana. Los billetes y las fichas vuelan a su alrededor. Es agasajada por el príncipe Alberto de Mónaco, que deja a un lado a su propia amante y se va con la Bella Otero.

 

Belle Époque                                                                                                       

Domingo por la mañana, la alta sociedad parisina pasea por el Bosque de Boulogne de París. Todo personaje rico e influyente que se precie se deja ver por allí ataviado de sus mejores galas. Las mujeres que más llaman la atención son las tres coquettes más famosas del momento: Carolina, Emilliene d'Alençon y Liane de Pougy, conocidas como ‘las tres gracias’. Entre el gentío se encuentra Rayen, un ex amante de Carolina, que intenta llamar su atención y ganar de nuevo sus favores sin éxito. Ante las reiteradas negativas y despechos de la Bella, se suicida en público, ante la mirada de todos. No es el único que sufre con la actitud fría y distante de Carolina. 

 

Cumpleaños en Maxim`s                                                                                 

En el lujoso restaurante parisino Maxim’s se han reunido Leopoldo II de Bélgica, Guillermo II de Alemania, Eduardo VII de Inglaterra, Alberto I de Mónaco, el zar Nicolás de Rusia y el jovencísimo Alfonso XIII de España, que aún no la conoce, para celebrar una fiesta sorpresa a la Bella Otero por su cumpleaños. Cada uno baila una danza de su país y ella les agasaja un sensual striptease que termina ofreciendo su cuerpo a los reyes en una bandeja. Se marcha con el joven Alfonso, para iniciarlo en las artes amatorias.

 

Virgen de Valga                                                                                                  

El mismo vestido del que se ha despojado Carolina en Maxim’s es entregado al cura de Valga. Éste lo coloca cuidadosamente sobre el armazón de la Virgen, mientras dos compadres conversan sobre la famosa Carolina Otero: “¡Esa, la propia que se acuesta con el rey de los franceses!”, según escribió Valle Inclán en su obra ‘Divinas palabras’.

 

Rasputín                                                                                                        

Rasputín es el personaje más misterioso y deseado por Carolina. Lo conoció junto al zar Nicolás durante su gira por Rusia. Ella intenta seducirlo, pero él logra que se vea reflejada en lo que se convertirá: una solitaria anciana. El místico ruso la somete a un juicio, en el que ejerce como juez supremo, y en el que la obliga a encararse con su vida pasada. Aún así, en su afán de seguir en la brecha, la Bella Otero produce su propia versión de Carmen y entona la Habanera como su particular canto del cisne.

 

Espectros del pasado                                                                                                                        

Una anciana Carolina Otero entra por última vez en el Casino, el templo del placer donde vivió sus dos únicas pasiones: ganar y perder en el juego. En una danza de fantasmas y recuerdos comienzan a desfilar los personajes más importantes que pasaron por su vida y los hombres que se suicidaron por ella. El peso de su vida cae tan gravemente sobre ella que intenta jugar para evitar enfrentarse a sus demonios. Pero el crupier la invita a abandonar el casino, quedando absolutamente sola frente a su pasado.

 

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