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Martes, 25 de agosto de 2015

NUEVA CRÍTICA DISCOGRÁFICA (II)

Sobre el disco con la ópera "Il Segreto di Susanna" de Wolf-Ferrari que grabamos para PhilArtis Vienna


Ermanno Wolf-Ferrari (1876-1948) - Il Segreto di Susanna (1909)
Susanna - Judith Howarth (soprano)
Gil - Ángel Ódena (baritone)
Oviedo Filarmonia
Friedrich Haider (director)
Grabado en el Auditorio Principe Felipe de Oviedo, el 14 de mayo de 2006
PhilArtis Vienna

 

Crítica de Robert Hugill

Para ver el artículo original en inglés, pincha aquí

 

 

"Ermanno Wolf-Ferrari se hizo un nombre con una serie de comedias de ópera basadas en obras de Carlo Goldoni. Su ópera en un acto, Il Segreto di Susanna se sitúa en la época moderna, aunque parece participar de esa atmósfera cómica de las obras de Goldoni. Il Segreto di Susanna es quizá la ópera de Wolf-Ferrari más representada hoy en día (que ya es mucho decir). Esta grabación de Friedrich Haider y Oviedo Filarmonía para PhilArtis Viena, cuenta con Judith Howarth en el papel protagonista y con Ángel Odena como su marido, Gil.

 

(Foto © Friedrich Haider)

 

 

Hay algo fascinante, por lo internacional, en esta grabación, que refleja la herencia mixta de Wolf-Ferrari (su padre era alemán y su madre italiana), con una soprano Inglesa, un barítono y una orquesta españoles y un director de orquesta austríaco-italiano.

 

Al igual que otras óperas de Wolf-Ferrari, Il Segreto di Susanna cuajó mejor en Alemania que en Italia, y la ópera se estrenó en 1909 en Múnich (en alemán). Llegó después de un par de óperas basadas en Goldoni, Le curiose donne (estrenada en Munich en 1903) e I quatro Rusteghi (estrenada en 1906). Il Segreto di Susanna parece haber sido parte de un intento deliberado de trasladar sus óperas al mundo contemporáneo, ya que le siguió el neo-verismo de I gioielli della Madonna (1911). El libretista fue un autor italiano, Enrico Golisciani, cuyos libretos anteriores había incluido obras de Mascagni y Cilea.

 

La trama es simple. Gil y Susana están felizmente casados, pero él tiene tendencia a los celos y, oliendo el humo del tabaco en la casa, piensa que ella tiene un amante. Trata de pillar así a su mujer, y finalmente la pilla fumando, por lo que todo termina felizmente, con los dos fumando juntos. Es una especie de trama atemporal, que hoy en día sería poco menos que aceptable (aunque de manera no tan grave como aquella comedia de Donizetti sobre el maltrato, Rita o Deux hommes et une femme).

 

 

(Foto © Ángel Ódena) 

 

Abrimos con una obertura chispeante, llena de detalles encantadores. Nos introduce en el estilo cómico de Wolf-Ferrari, finamente construido, como en un efecto de luz que enmascara una construcción seria y que responde a las palabras. Se puede argumentar que las óperas de Wolf-Ferrari tienen tanto de gesamkunstwerk como otros compositores de la época muchos más neo-wagnerianos. De hecho, tocando la ópera a un amigo en el camino hacia el Saúl de Handel en Glyndebourne, descubrieron conexiones con la comedia de Richard Strauss de 1923, Intermezzo, y, por otro lado, el estilo wagneriano de acento italiano de Wolf-Ferrari quizá pueda vincularse a la música de Richard Strauss de El burgués gentilhombre de Molière.

 

A lo largo de la ópera la orquesta se escucha plena, aunque la orquestación sea a menudo transparente, para que las voces sean escuchadas con facilidad, y el diálogo se comprima a lo largo de sus necesidades. El detalle característico está comentando y amplificado en la orquesta. Gran parte de la escritura vocal es en recitativo, sombreando en arioso, con momentos para arias embellecidas en las que, aun teniendo Wolf-Ferrari gran talento melódico, no exagera esta cualidad. También hay interludios orquestales complejos e importantes, en cuanto que suponen la pausa necesaria para poder reagruparse los cantantes.

 

(Foto: Judith Howarth / © Haldun Eldridge) 

 

Judith Howarth es una soprano a quien he admirado desde que era una joven artista en el Covent Garden, y no ha tenido el reconocimiento en el disco que se merece. Aquí canta con un sonido de cálida brillantez, para elaborar la parte vocal. Con su lirismo y un fuerte núcleo vocal, se obtiene un resultado muy expresivo. Ángel Ódena no tiene quizás una gran voz, pero es un barítono de carácter, atractivo, que saca muy buen rendimiento a su voz. Hay un dúo lírico encantador en la ópera que realmente permite lucirse a los dos cantantes.

Esta grabación es un gran deleite y merece ser más conocida, como la ópera. El disco único compacto, en esta grabación, es ideal para introducirse el mundo de Wolf-Ferrari, brillante y encantador".

 

 

(Traducción de D. Díaz).





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